CALENDARIO DE FIESTAS POPULARES ARGENTINAS
Agosto:
+ ¡Chake Agosto!
Por las bajas temperaturas de invierno se aconseja tradicionalmente cuidarse los huesos en posibles caídas y por eso se dice “¡Chake agosto!” (cuidado agosto). Por eso se toman tres tragos de té de ruda en ayunas o ruda macerada con caña para ahuyentar a las enfermedades. Además se sahúman habitaciones, por ejemplo, del siguiente modo: colocan brasas en un recipiente chato de lata, y le echan cáscaras de naranja, azúcar, yerba, incienso, mirra, etc, formando un humo perfumado para ahuyentar microbios y “malos espíritus”.
Es el mes en que se rinde tributo a La Pachamama.
En todo el Noroeste Argentino se honra y venera a la Pachamama o Madre Tierra. La Pacha, la más Antigua, el Tiempo más antiguo, la más Vieja, el Lugar o el Espacio más viejo, la que está desde el Origen, tal vez desde siempre...tal vez Eterna, quién lo sabe...? La Tierra nos da, y la Tierra nos quita, como el Agua y el Aire de los Ríos y del Cielo, ese mar dulce de arriba que nos riega, como el Fuego del Sol (el Inti) y de los Volcanes.
La Pachamama nos envuelve en su gran útero materno. Esa gran panza o bóveda que incluye la tierra y el cielo, y que nos contiene, nos da la vida, nos alimenta, nos riega y nos refresca, nos abriga y calienta, nos colorea, nos aterroriza con sus fuerzas, nos mata y nos lleva finalmente a ser como al principio: parte de ella, parte del maíz y de la oscuridad, de las estrellas de agua y fuego, parte de las piedras y de las noches, de los cerros y del aire, de los ríos y de la luz.
En agosto la Tierra se “abre” y se vuelve hambrienta. Y si no le damos de comer corremos el riesgo de que se enoje con nosotros, y luego durante el año no nos dé sus beneficios, sus frutos. Antiguamente los hombres le ofrendaban vidas humanas, cruentos sacrificios en busca de calmar su sed con la sangre. Porque la sangre era el alma o su fuente y torrente de la vida interior, cual ríos pequeños y subterráneos. Por eso luego, durante el resto del año, cuando se bebe vino, sangre de la Tierra, se agradece antes el primer trago a la Pachamama, arrojándole en ofrenda un poco de ese vino.
+ Fiesta de la Corpachada en la Puna Jujeña:
En los Departamentos de Cochinoca, Rinconada, Santa Catalina (al norte de La Quiaca), Yavi, en la Quebrada de Humahuaca los lugareños hacen un convido o corpachada, un ritual, entre el primero de agosto y el quince o mediados de ese mes, que consiste en hacer un hoyo o pozo en la tierra de la propia vivienda, a la orilla de algún río, en la cumbre de un cerro o montaña, y verter menesteres cotidianos (alimentos necesarios) como hojas de coca (a veces su mismo acullico, que es la bola de hojas que han tenido dentro de su boca, de un lado de una de sus mejillas), tabaco, alcohol, chicha, vino, aloja, cerveza, maíz (alimento básico de la civilización incaica), harina de trigo, comida preparada, etc. Lo hacen arrodillados, cada uno a su turno, mientras van rezando oraciones cristianas y paganas en una mezcla o sincretismo de cristianismo con elementos de la antigua religiosidad incaica. Se pide prosperidad para la cosecha, fecundidad para los animales, caza y pesca numerosa, salud y prosperidad para las personas, etc.
Mientras dure la función del espacio, el lugar del ritual será siempre el mismo. Esta corpachada se hace siempre mirando hacia el Este. Mientras se desarrolla el ritual en una casa, el sahumerio debe permanecer encendido y con él, luego, se purificarán las habitaciones y a los integrantes de la familia. Hasta hoy es un rito religioso muy sagrado y reservado entre los aborígenes. Tanto que un turista puede pasar por la región sin siquiera enterarse ni ver ningún ritual. El visitante deberá ganarse la confianza de alguna familia para ser invitado a presenciar tan antigua costumbre.
Cuenta la leyenda que Pachamama se manifiesta a veces como una anciana en los cerros, que aparece descalza y de espaldas, como de regreso, vestida con poncho de vicuña y con sombrero, pero a veces es hombre y otras es de ambos sexos. Otras veces se presenta en el relincho macho de las vicuñas de hermoso porte, advirtiendo al cazador para que no les haga daño.
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